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Desde el momento en que nos formamos en la panza de nuestra mamá no paramos de crecer. Pero, ¿qué es crecer? El crecimiento es el aumento del tamaño del cuerpo o de alguna de sus partes.
Y en determinado momento, mientras seguimos creciendo, a partir de los 11 años en adelante, empiezan a producirse un montón de otros cambios en nuestro cuerpo.
Las chicas y los varones tenemos cuerpos muy diferentes. Por eso, los cambios que atravesamos también lo son.
¿Qué cambia en las mujeres?A las chicas se le afina la cintura, las caderas se ensanchan y les empieza a crecer el busto. También aparece vello en las axilas y en la zona genital.
¿Qué cambia en los varones?Los chicos aumentan en estatura y el tamaño del pecho; los hombros se ensanchan y la cadera se afina. También aparece vello en la zona del pubis, el pecho y las piernas. ¡Y les cambia la voz!
Interesante, ¿no? Hacé clic acá para saber todo acerca de las hormonas y, si querés saber sobre la importancia de la alimentación, hacé clic acá.
Todos los cambios que transitamos en esta etapa de la vida son ocasionados por las hormonas, que son un grupo especial de compuestos químicos que fabrica nuestro cuerpo y que le dicen a nuestras células de crecimiento cómo funcionar.
Básicamente, actúan como mensajeras: le dicen a cada parte del cuerpo cuándo empezar a hacer algo y cuándo dejar de hacerlo. También definen cuándo empieza a crecer cada parte.
Existen muchísimos tipos de hormonas que trabajan en distintos puntos de nuestro cuerpo y que tienen diferentes funciones. Algunas, por ejemplo, regulan el sueño, otras el apetito, etc.
Hay un grupo que le indica al cuerpo cuándo empezar la pubertad. En el caso de los varones, se despiertan los testículos y comienzan a fabricar espermatozoides. En las chicas, las hormonas van hacia los ovarios y los preparan para liberar óvulos. Ese el momento de la primera menstruación.
A su vez, los órganos sexuales, tanto el femenino como el masculino, empiezan a fabricar sus propias hormonas y activan todos los cambios que experimentamos durante la adolescencia.
Somos un volcán en erupción. Todo cambia. ¡Y a veces pasa de repente! Nuestras caras aniñadas empiezan a modificarse, y se marcan nuestros rasgos a medida que vamos creciendo.
Hacé clic acá para conocer la importancia de la alimentación durante la adolescencia. Además, no pierdas esta oportunidad de saber cuál es la relación entre el sexo y los sentimientos.
En esta etapa de tantos cambios, nuestro cuerpo tiene más trabajo. Por eso, es fundamental que nos alimentemos bien para estar más fuertes.
Pero, ¿qué es alimentarse bien? Alimentarse bien no es pensar todo el tiempo en la comida. Si pensás demasiado en qué comer y qué no, podés estar padeciendo un trastorno alimenticio por el miedo a engordar. Esto es muy común en las chicas y puede traer aparejados 2 problemas muy graves: la anorexia y la bulimia.
Si no comés y adelgasás mucho, podés tener anorexia. En cambio, si comés a escondidas, de manera insaciable, y después te provocás el vómito, podés tener bulimia.
Tené en cuenta que es normal que en la adolescencia la grasa corporal aumente un poco para que las hormonas puedan funcionar mejor.
Si tu menstruación se interrumpe consultá con tu médico, porque podés estar padeciendo algún trastorno alimenticio.
Interesante, ¿no? Hacé clic acá para conocer cómo se relacionan los varones y las mujeres con el sexo y los sentimientos. Si querés saber qué son y cómo funcionan las hormonas, hacé clic acá.
Elegir qué comer es parte de las decisiones que tomamos cuando comenzamos a ser independientes. Es como elegir qué ropa nos ponemos. Nuestro cuerpo se revoluciona ¡y nuestras emociones también! Podemos estar de buen humor y cambiar nuestro estado de ánimo de un segundo a otro. Estos cambios repentinos, tanto en los chicos como en las chicas, tienen que ver con las hormonas.
Las hormonas también son las encargadas de hacernos reaccionar cuando alguien nos gusta. Pero las chicas y los chicos reaccionamos de manera distinta ante un beso o una caricia. En las chicas, los estímulos suelen estar vinculados a lo afectivo o al romanticismo. Los chicos también se enamoran, pero sus cuerpos se comportan de forma diferente.
¿Por qué es diferente? Como los varones y las mujeres tienen órganos sexuales diferentes, los sentimientos sexuales que surjan a causa de las hormonas que éstos generan, ¡también serán diferentes!
La estimulación sexual del varón se manifiesta a través de las erecciones. En las mujeres se da de una forma más progresiva llegando por último a la lubricación vaginal.
Todos estos sentimientos y sensaciones son completamente naturales. Quiere decir que nuestras hormonas están funcionando correctamente. Y es muy normal que tengamos sentimientos sexuales hacia otra persona. Por ejemplo, es común que se te acelere el corazón o te ruborices.
Cuando te gusta alguien lo más probable es que quieras darle un beso. Eso significa que estás física y mentalmente preparado para un relación sexual. Lo que no significa que cada vez que te guste alguien, tengas que tener sexo con esa persona.
No olvides que todos pasamos por esta etapa de manera diferente. Lo importante es que esperes hasta saber cuál es el momento adecuado y con quién querés compartirlo.
No es solamente algo físico. Es también emocional. Es algo íntimo de cada uno. No te bases en las opiniones de los demás para decidir si es el momento o no: escuchá tu corazón.
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Visitar a tu ginecólogo es muy importante durante la adolescencia. Sobre todo, para que te dé información sobre tu cuerpo y sobre algunos mitos que no son ciertos. Por ejemplo, el mito del tampón.
¿Qué es eso? El mito del tampón asegura que los tampones no se deben usar hasta no tener relaciones sexuales por el miedo a lastimar o lesionar el himen (que es lo que se rompe al perder la virginidad).
Específicamente, el himen es la membrana que rodea el orificio de entrada de la vagina. Como es elástico y puede distenderse hasta 2 centímetros nunca puede ser lastimado o lesionado por un tampón, ni al introducirlo ni al retirarlo.
Como los tampones vienen en distintos tamaños, podés elegir el más adecuado para vos según la cantidad de flujo menstrual que tengas. Hay mini, para las chicas con menor flujo; mediano y grande para las chicas que tienen un flujo mayor.
Tenés que cambiarlo cada 2 ó 3 horas, lavándote las manos antes y después, para evitar que alguna bacteria te genere algún tipo de infección.
No te sientas mal si tenés que practicar para ponértelo. Es difícil las primeras veces. Además, siempre podés consultarlo con tu mamá o con tu doctor.
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Las principales consecuencias del sexo sin protección, son: los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual, también conocidas por sus siglas I.T.S.
Las I.T.S. se contagian a través de relaciones o contactos sexuales. Las más frecuentes son VIH (o HIV) y el HPV.
¿Qué es el HPV? Es el Virus de Papiloma Humano: es uno de los virus más comunes y se transmite por contacto íntimo. Existen más de 100 tipos diferentes de esta infección, y año a año siguen apareciendo nuevos.
¿Cómo se manifiesta? La forma más común en la que se manifiesta el HPV es a través de la aparición de verrugas genitales Estas verrugas, si bien son benignas, son sumamente contagiosas. Tené en cuenta que sin el tratamiento adecuado, en las mujeres esta infección puede llevar al cáncer de cuello uterino.
¿Cómo cuidarse? La única forma de cuidarse es con el uso del preservativo. De todas formas, igual hay riesgo de contagio, ya que muchas zonas no quedan cubiertas por este.
Por suerte, existen vacunas contra los 4 tipos de HPV más frecuentes. Si nos damos la vacuna, el riesgo es menor.
Desde 2011, esta vacuna forma parte del plan nacional de vacunación. Y es para todas las chicas que nacieron a partir del año 2000.
Como cuando éramos bebés, tenemos que ir al médico a vacunarnos. Para otras infecciones, como el VIH (o HIV), todavía no existe una vacuna.
¿Querés saber todo sobre los tampones? Hacé clic acá para averiguarlo. Además, no te pierdas esta nota sobre la relación entre el sexo y los sentimientos durante la adolescencia.
El VIH es el segundo virus más frecuente y se llama Virus de Inmunodeficiencia Humana. Ataca los linfocitos, que son las células de nuestro sistema inmunológico, afectando la capacidad de respuesta de nuestro organismo para enfrentar distintas infecciones. Una persona puede tener este virus, pero si no presenta ningún síntoma, no llega a desarrollar lo que se llama SIDA. A esta persona lo llamamos “portador”.
El SIDA se manifiesta cuando el sistema inmunológico empieza a verse muy afectado: el paciente tiene poca capacidad de respuesta ante cualquier infección. Es decir, pasa de tener el virus del VIH, a tener el síndrome: el conjuntos de signos y síntomas que provoca el HIV, es decir, el SIDA, que significa: Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirido.
Si una persona con VIH no es tratada adecuadamente con tratamientos retrovirales, tiene la posibilidad de desarrollar el SIDA.
¿Cómo se contagia el VIH?El VIH está presente en todos los líquidos orgánicos de una persona infectada. Pero sólo la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna tienen la concentración suficiente para producir trasmisión.
Es una enfermedad “infecto-contagiosa”, es decir, que se trasmite de una persona a otra. Las formas de contagio, son: por relaciones sexuales o contacto genital con una persona infectada con VIH. Por contacto con sangre contaminada a través de agujas, objetos cortantes, transfusiones… Otra forma de contagio se da de madre a hijo, en el momento del parto o por la leche materna.
Los afectados por VIH o que tienen SIDA, necesitan todo el apoyo, acompañamiento y contención de sus familiares, amigos y organismos asistenciales.
¿Qué podés hacer vos? Informarte sobre este virus para evitar su contagio y poder ayudar a quien lo padecen.
Hacé clic acá para saber qué es y cómo prevenir el HPV. Si querés conocer cuáles son los métodos anticonceptivos, hacé clic acá.
Para evitar contagiarse de VIH, o reducir las posibilidades de contraer HPV, la única solución es usar preservativos siempre. A esta forma de cuidarse, se la llama “Método barrera”, porque impide que el semen entre en la vagina y reduce el contacto genital.
Pero hay algo más que tenemos que saber antes de usar un preservativo (también conocido como condón, profiláctico): lo primero que hay que saber es que tienen fechas de vencimiento y de fabricación. Si está vencido, hay que tirarlo a la basura y conseguir uno nuevo. Y si estuvo en un cajón o en la billetera durante mucho tiempo, unos meses por ejemplo, puede haberse resecado. Así que, por las dudas, también hay que tirarlo.
El preservativo debe colocarse antes de la penetración, cuando el pene está erecto. ¡Y debes usarlo durante toda la relación sexual! Desde el principio hasta el final. Es decir, no podes sacártelo antes ni colocártelo tarde.
¿Cómo se coloca el preservativo? Como con cualquier cosa que hacemos por primera vez, hay muchas probabilidades de fallar. Por eso, es mejor practicar antes. Parece fácil, pero tiene sus truquitos.
Primero hay que abrir el envoltorio: no lo hagas con los dientes, sino con los dedos, usando un troquelado que tiene al costado para que te sea más sencillo. Lo abrís como si fuera un sobrecito de kétchup.
El preservativo tiene un solo lado correcto. Es fácil darse cuenta cuál es porque vas a notar que se desliza muy fácilmente. Debés tomarlo de la punta y empezar a desenrollarlo hacia la base del pene una vez que esté erecto. Sostenelo bien hasta llegar abajo, para evitar que quede aire dentro y corra riesgo de romperse durante la relación sexual. Recién en ese momento se puede comenzar con la penetración, no antes.
Al eyacular, el pene tiene a ablandarse y a achicarse. Para que el preservativo no quede adentro de la otra persona, conviene, después de eyacular, sostener el preservativo por la base para salir.
Si se llegara a romper, hay que consultar con un ginecólogo lo antes posible.
Hacé clic acá para saber qué es y cómo prevenir el HPV. Además, no pierdas esta oportunidad de saber qué es HIV, el SIDA y cómo evitar su contagio.
En caso de que el preservativo se rompiera, para evitar un posible embarazo podrías tomar la píldora del día después. Antes de que pasen 72 horas desde la relación sexual. Esta píldora es un anticonceptivo de emergencia y, como su nombre lo indica, es sólo para emergencias y no para el consumo habitual.
Son pastillas destinadas a prevenir un embarazo. ¿De qué manera? Primero, interrumpen la ovulación, es decir, la liberación del óvulo y, sin óvulo, no hay embarazo. En segundo lugar, previenen la fertilización, porque podría pasar que el óvulo ya haya sido liberado y, en este caso, las hormonas de la pastilla bloquean al esperma evitando que se una con el óvulo. Por último, disminuye el revestimiento del útero, evitando que el óvulo ya fertilizado se adhiera y se convierta en huevo.
Usá este anticonceptivo solamente en el caso de no haber utilizado protección durante el sexo o de que la protección haya fallado. Pensá que es una sustancia química que altera el funcionamiento normal de tu cuerpo. Y tené en cuenta que puede traer algunos efectos secundarios. Los más frecuentes suelen ser los vómitos. Pero también puede aparecer sensibilidad en los senos, sangrado irregular, mareos, dolores de cabeza…
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Los métodos anticonceptivos hormonales para prevenir el embarazo, están compuestos en su mayoría por la combinación de estrógenos y progesterona, que son las hormonas que regulan el ciclo menstrual.
Lo que hacen es inhibir la ovulación, es decir, si los usas adecuadamente, no vas a quedar embarazada en caso de tener relaciones sexuales sin otro tipo de protección. Lo bueno de estos métodos es que podés adoptarlos y, cuando quieras quedar embarazada, no deberías tener ningún problema en lograrlo.
El primer método hormonal se basa en el consumo de pastillas diarias. Las pastillas actuales traen pocas dosis de hormonas. Esto quiere decir que no generan hinchazón en la persona que las toma. Lo más importante es acordarte de tomarlas ¡todos los días! para no correr riesgos de un embarazo.
El segundo método hormonal, es a través de parches. Vienen en cajas de 3. Se coloca uno por semana. Por ejemplo, en el brazo. A la cuarta semana no se coloca ninguno y, entonces, comienza el ciclo menstrual.
A diferencia de las pastillas, las sustancias se absorben por piel y no por el tubo digestivo. Por eso son ideales para chicas que suelen tener problemas de estómago o náuseas.
Existe un método anticonceptivo hormonal más: inyecciones. Una vacuna por mes representa suficiente protección para prevenir el embarazo. Como las inyecciones se adaptan de forma diferente a cada mujer, pueden producir alteraciones en tu ciclo menstrual.
Tené en cuenta que ninguno de estos métodos hormonales te protege de las enfermedades venéreas o de trasmisión sexual.
El cuarto método para prevenir embarazos es llamado “método natural” (pensado para parejas estables). Consiste en conocer cuáles son los días de ovulación y evitar tener relaciones sexuales en esos días. Este método no es preciso ni seguro. El ciclo menstrual va variando, por lo cual lo más probable es que este método falle. Y lo más importante, es que tampoco te protege de enfermedades de trasmisión sexual.
No te pierdas esta nota para saber cómo se usan y para qué sirven los preservativos. Si querés saber todo sobre la píldora del día después, hacé clic acá.
Llega una edad en la que ¡somos puras hormonas! Lo más importante es informarse y cuidarse.
Si decidís tener relaciones sexuales, antes de hacerlo conocé las diferentes opciones de protección. Porque además de ser algo lindo, puede traer consecuencias: no sólo la posibilidad de tener un embarazo no deseado, sino también el riesgo de contraer enfermedades de trasmisión sexual.
Pero no hay de qué preocuparse, sólo hay que informarse y preguntar.
Y si decidís esperar, no te olvides que tenés todo el tiempo del mundo hasta que estés totalmente seguro/a.
Lo principal es que no tengas miedo. ¡Crecer está buenísimo!
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